Cuero y agua: impermeabilidad.


La piel no es un material impermeable. Absorbe agua del aire pues es un sólido higroscópico (capacidad de algunos materiales para absorber y exhalar la humedad ambiental), y es por esto por lo que el contenido de agua en el cuero en estado de equilibrio viene determinado  por la humedad relativa del aire.

Para evitar que el cuero absorba agua y por ejemplo se cale, cuando se realiza la curtición o se elaboran artículos con cuero, debemos garantizar que haya perdido parte de su cualidad de higroscopicidad.
Para conseguir cierta impermeabilidad, es necesario reducir o eliminar el poro mediante técnicas mecánicas  y además proporcionar alguna capa impermeabilizante, que pueden ser  pre fondos,  fondos y aprestos (estos últimos para proteger el resto de capas).

Estos acabados, aplicados normalmente en las curtidurías, no impermeabilizan las costuras (con hilo o con tira de cuero) que se realizan posteriormente, por lo que además de que no garantizan el que el artículo sea 100% impermeable,  las costuras pueden mostrar por el lado de la carne alguna mancha de humedad por penetración en circunstancias ambientales muy húmedas, o en el caso de que el artículo esté sometido a una humedad ambiental  para la que no fue diseñado (sumergido en agua por ejemplo) durante un tiempo excesivo.

Las soluciones de impermeabilización del cuero, presentan el inconveniente de que al sellar el poro, se evita que la piel ceda o reciba agua de su entorno a la velocidad a la que lo realizaría en condiciones de equilibrio, por lo que las condiciones de uso y almacenamiento deben ser idóneas. Esto no quiere decir que no pueda utilizar un bolso de cuero teñido para salir un día de lluvia. Quiere decir que después de haberse mojado (sobre todo si ha calado finalmente) le debo garantizar unas condiciones de secado a una temperatura y humedad más o menos constantes y que no sean ni temperaturas excesivamente elevadas, ni una gran sequedad ambiental o con cambios bruscos. Es por ello que artículos impermeables a base de ciertos engrasados o polímeros sintéticos, finalmente acaben tazándose, pues al perder capacidad para ceder al exterior la humedad, las fibras se resienten afectando a los enlaces de la estructura química del cuero conseguida con su curtición. 



Quien me pedía información daba por sentado que se pueden realizar artículos de cuero impermeables y eternos, cuando esto no es real. Proporcionar impermeabilidad a un material que de por sí no tiene esa capacidad, supone restringir el tránsito de aire húmedo desde el interior hacia el exterior y viceversa, afectando esto notablemente a la duración del artículo y pudiendo aparecer en él manchas blancas debidas a hongos que se alimentan del material del mismo o bien tazarse cuando las condiciones de humedad cambian drásticamente. Obviamente, si el cuero ha sido tratado con determinados productos químicos o aceites y se le somete a un mantenimiento periódico, podemos conseguir que este dure más que en el caso de no hacerlo, pero aun así, sometido a circunstancias extremas, sufrirá desgaste. Como poco su aspecto cambiará.

En el caso del cuero que utilizamos en nuestro taller, curtido a mano con taninos vegetales, este cuero presenta una flor completa, es decir, muestra todo el poro de la piel, que es la cualidad que confiere la belleza que se puede apreciar en una piel natural, pues no ha sido ocultado mediante técnicas mecánicas, y además no ha sido sellado mediante la aplicación de algún acabado previo al  nuestro, si lo tuviera que haber. Una vez que se ha fijado el tinte si lo lleva, se le aplican varias de esas capas mencionadas antes, para garantizar la duración del mismo ante agresiones mecánicas y cierta impermeabilidad.

Aunque existen multitud de productos para "impermeabilizar" el cuero, creemos que la mejor y más natural solución para impermeabilizar y nutrir un artículo de cuero que ha de estar expuesto a condiciones medioambientales severas es la utilización de aceites o ceras, que son absorbidas más fácilmente por el lado de la flor, y permiten reducir la capacidad higroscópica del cuero sin que este se resienta en exceso. Esto tiene entre dos inconvenientes inmediatos: si el artículo ha sido teñido, normalmente el uso de aceite con cierta asiduidad puede ofrecer un tono más oscuro en los colores, y un exceso de estas ceras o aceites suele transferir parte de ellos a las ropas y otros objetos.

2 comentarios:

diego blanco dijo...

hay gente que me comento que impermeabiliza el cuero frotando una vela de parafina y luego aplicando calor para que penetre al volverse liquida, esto daña el cuero?

cuero artesanal dijo...

Pues sí que sería útil para impermeabilizar cuero, e incluso otros materiales, pero... La parafina, es un hidrocarburo, y como tal, puede ser responsable de intoxicaciones (tanto por inhalación como por contacto con la piel, y por supuesto, nuestra piel también absorbe). La cera de parafina funde a una temperatura de entre 47º y 64º, que son las temperaturas a las que penetrará en el cuero y almacena bien el calor, por lo que puedes tener también un calzado calentito (si eso es lo que deseas, claro) . Y además es fácil de quemar. Yo prefiero utilizar algo menos tóxico (y de una elaboración muchísimo más natural) que la parafina, como pueden ser el aceite o las ceras de abeja o carnauba.

Y respondiendo a tu pregunta, ¿dañaría el cuero? Pues seguramente sí y no creo que tardaran mucho en visibilizarse los efectos.

Además, dependiendo de la parafina, no solo puede ser muy tóxica, sino que a medio plazo resultará en una fuente de problemas y enfermedades para tus pies, seguramente. Porque en definitiva, estás impermeabilizando el cuero, pero además estás impidiendo que este transpire. Por lo que si es un calzado que usas por ejemplo para trabajar durante largas y sudorosas jornadas de trabajo, tus botas o zapatos, no transpirarán, con lo que esto supone.